Creo que no me confundo si digo que ni el filósofo surocoreano ni yo llevemos razón en que como dice él, la democracia está derivando en lo que él llama infocracia, y en lo que yo afirmo de que la prensa española es objetiva.
Solo hace falta ver titulares de prensa sobre los hechos acontecidos escasas horas atrás en la ciudad a la que suelo hacer mención: Los hechos en cuestión son la aparición estelar en Pamplona de un llamado ciudadano por unos, agitador ultra-derechista por otros, y la contra manifestación llevada a cabo por un grupo indeterminado de personas en los alrededores de un parque con nombre Japonés
Entre los dos periódicos mayoritarios del lugar de los hechos, en uno ha podido leerse 'La Kale borroka siembra el caos en Pamplona', mientras que en el otro 'el Ultra Quites suscita más protestas que apoyos' o en páginas interiores 'el ultra Vito Quiles apenas reune 50 seguidores en su ridículo acto de 7 minutos custodiado por la policía.'
Y es que todos los titulares, a pesar su cierto tono despectivo y grosero son ciertos.
Esta ciudad, de cuya gente forastera siempre alabó su limpieza, se llenó hace escasas horas de humo, cristales y una crispación entre desconocidos ante lo que fue el ridículo acto.
Fue como retroceder a tiempos pasados cuando se asesinaban empresarios militares, políticos, policías, periodistas, terroristas o cualquiera que estuviera en el lugar equivocado en el momento equivocado.
Recordó a aquellos tiempos, pero no, nada que ver. O si acaso fue una situación diametralmente opuesta. En esta democracia moderna y en crisis, la supuesta mayoría antifascista fue al acoso y derribo de forma violenta de una minoría, que aún de fuera, puede expresar un ideal.
Los gobernantes actuales están en un bucle paradójico: fabricar votantes sin un espíritu de autocrítica y justificando la violencia callejera en pro de un ideal que tal vez no sea mucho mejor que el que tiene enfrente.
Esperemos que el algoritmo que se acabe imponiendo sea en beneficio de todos, minorías incluidas y no sólo de un propio interés…
No voy ni quiero ser optimista, tampoco pesimista, aunque todo esto recuerda a la noche de los cristales rotos.
¿Qué clase de país vais a construir con odio ese adversario inventado, llámese Trump, o cualquiera al que se quiera señalar?...El fuerte es aquel que deja de lado la violencia, no por conveniencia sino por convicción.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
expresate aquí si quieres...